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Best practises

The image is an illustration showing a version of the FairCare project logo. Two arms, each a different color, wrap around each other to form the shape of an infinity symbol.

¡Podemos aprender más de las prácticas buenas y consolidadas también en el ámbito de la atención a largo plazo! Nos alegra recibir y aún más compartir las buenas prácticas de diferentes países. ¡Envíennos tantas como sea posible!

Veamos los buenos ejemplos:

#1
El proyecto italiano “MAPPET”, que se completó recientemente en los municipios de Ancona y Falconara Marittima, es un poderoso ejemplo de atención basada en la comunidad que apoya el envejecimiento activo. La independencia y, sobre todo, sitúa a la persona en el centro. Liderado por COOSS Marche y en colaboración con socios locales, MAPPET desarrolló un modelo de apoyo integrado y personalizado para personas mayores, que combina servicios sociales, atención sanitaria y recursos comunitarios — partiendo de las propias necesidades, preferencias y decisiones de vida de las personas.

¿Cómo funcionó?
El proyecto ofreció una amplia gama de actividades y servicios adaptados a las necesidades individuales, entre ellos:
Evaluaciones cognitivas y planes de atención personalizados.
Herramientas digitales y tabletas para el entrenamiento cognitivo y la rehabilitación en el hogar.
Apoyo especializado (psicólogos, fisioterapeutas, nutricionistas), también a domicilio.
Actividades creativas y comunitarias como arteterapia, talleres de música y talleres de memoria.
Iniciativas comunitarias para reducir el aislamiento y fortalecer las conexiones sociales.
Apoyo y formación para familiares y cuidadores.

Estas acciones dieron lugar a un modelo de atención 360°, donde la tecnología, los servicios locales y la participación comunitaria no son un fin en sí mismos, sino herramientas para ayudar a las personas a expresar sus necesidades y dar forma activa a sus propios itinerarios de cuidado.

¿Para quién es?
Para personas de 65 años o más y sus familias, con el objetivo de prevenir el deterioro cognitivo, apoyar la independencia y fortalecer su papel como agentes activos de su propio bienestar.

¿Por qué es una buena práctica?
Porque supone un cambio de perspectiva: la atención ya no es algo que se “proporciona” a las personas, sino algo que se construye en torno a su voz, sus decisiones y su autodeterminación.
MAPPET demuestra que cuando las personas reciben apoyo para expresar lo que quieren y necesitan, los servicios se vuelven más significativos, eficaces y respetuosos con la dignidad.
Este enfoque está estrechamente alineado con los objetivos de FairCare, que promueve la inclusión, el empoderamiento y el derecho de las personas vulnerables a dar forma a su propia atención y a sus trayectorias de vida.

Mira aquí el vídeo final del proyecto: https://www.youtube.com/watch?v=XKn0LxWhq7M


#2
Buena práctica de Alemania: Ayuda vecinal

En Alemania, las personas con un grado de dependencia que reciben cuidados en su propio hogar tienen la posibilidad de utilizar una determinada cantidad (hasta 131 € al mes) para servicios de apoyo cotidiano. Esto puede ser, por ejemplo, apoyo por parte de ayudantes vecinales. Los servicios de apoyo incluyen el acompañamiento de personas a citas médicas, a organismos públicos y a paseos. También se presta ayuda con las compras, las tareas del hogar y trabajos exteriores del hogar como la jardinería. Además, el apoyo puede incluir ayuda en la comunicación, por ejemplo leyendo en voz alta o ayudando a rellenar formularios. Los servicios incluyen asimismo el fomento y apoyo en actividades de ocio y en el mantenimiento de contactos sociales, la realización de ejercicios físicos ligeros como la gimnasia y el entrenamiento de la memoria para apoyar la gestión de las actividades sociales cotidianas. Los ayudantes reciben una denominada compensación de gastos de un máximo de 10 euros por hora.

La ayuda vecinal apoya a las personas que necesitan cuidados y a sus familiares en tareas cotidianas de bajo umbral. Proporciona apoyo a los cuidadores y, al mismo tiempo, permite a las personas que necesitan cuidados organizar su vida diaria con mayor autonomía (esto es especialmente relevante para personas sin apoyo familiar).

Además, el servicio puede ayudar a que las personas permanezcan más tiempo en su propio hogar y eviten tener que trasladarse a una residencia de cuidados.

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